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INCOTERMS 2010

Si bien la historia del comercio internacional es de vieja data, recién en los últimos 200 años se formalizaron desde el punto de vista teórico distintas hipótesis que justificaron su presencia como medio de crecimiento económico y para suplir las carencias inevitables de productos que se formulan en los distintos países y regiones.

Estas hipótesis planteaban los efectos que generaban en las economías el comercio internacional, y donde se plasmaban temas relativos al costo de oportunidad, desvío de comercio y eficiencia en la producción.

Con ellas, se fueron dando las primeras aproximaciones al concepto global e internacional del comercio asociado a las economías locales versus las ventas internacionales, y la conveniencia y riesgos que generaba su aparición para los individuos y las empresas.

Luego, conflictos bélicos desatados a principios del siglo pasado y que prácticamente se mantuvieron hasta mediados del mismo, pusieron un manto de espera en la evolución del comercio.

No obstante, luego de finalizada la II Guerra Mundial, el escenario internacional comprobó la aparición de organismos de carácter internacional con el objetivo de reordenar las economías maltrechas de aquellas naciones que habían participado, directa o indirectamente, de la contienda y establecer un marco normativo que fijase las pautas para una paulatina liberación del comercio global.

Dentro de estos conceptos, temas relacionados con las barreras arancelarias y no arancelarias podríamos decir que acapararon la mayor atención del aquél entonces llamado GATT y que más acá en el tiempo cambió su nombre a Organización Mundial de Comercio o en sus siglas conocido por OMC.

Esta tarea iniciada por este organismo a mediados de la década del 40, fue estableciendo patrones que fueron induciendo al comercio internacional como hoy lo conocemos, y que como todos sabemos, todavía se siguen acomodando algunas cuestiones globales en las relaciones comerciales internacionales entre los países.

Empero, si bien el comercio exterior de los países está regulado por estas normas (y en caso de disidencia o inconvenientes los países pueden apelar a tribunales de solución de controversias) realmente un gran porcentaje del comercio internacional se ve movilizado por las interacciones de individuos o empresas de carácter privado, que deben atenerse sin dudas a los conceptos regulatorios “macro”, pero sus relaciones comerciales tienen particularidades que las hacen cada una especial y diferente.

Incluso, en los últimos años los cambios han sido cada vez más vertiginosos, y la internacionalización empresaria se ha convertido en una herramienta que es utilizada y combativa por partes iguales: así como la llamada globalización ha establecido un mayor nivel de conocimiento de productos, mercados, compradores y vendedores, del mismo modo se han multiplicado los esfuerzos para establecer límites a la expansión empresaria, máxime cuando está acción genera complicaciones a los productores de un bien en el mercado local que se ve “amenazado” por la importación de productos iguales o similares.

En ese orden de criterio, los empresarios (agrupados en cámaras o asociaciones) “exigen” a sus gobiernos la implementación de medidas o barreras que no sean contrarias a lo emanado por OMC, pero que les permita obtener un cierto respaldo ante la “invasión” de productos foráneos.

Pero así como se han perfeccionado los métodos de ventas y reconocimiento de demanda a nivel internacional, también se ha complejizado el modo de relacionamiento y posterior ingreso de esos productos en los mercados de exportación, apareciendo en el escenario temas relacionados con las marcas, patentes, valores referenciales, ecología y muchos otros temas que en ocasiones, si bien no conforman un aspecto estrictamente legal, bien pueden impedir el libre acceso de un producto al mercado.

Además, el comercio internacional genera incertidumbres de dos tipos; una, de nivel económico, ya que todo exportador que vende necesita imperiosamente cobrar el producido de su venta, y el importador paga por recibir la mercadería que el necesita, y este concepto esta relacionado directamente con la transferencia comercial del producto objeto del comercio, y dependiendo del plazo de pago (o cobro) la incertidumbre antes mencionada está del lado del vendedor o del comprador.

La otra incertidumbre esta relacionada con la transferencia del riesgo, que es una visión diferente a la de la comercial, dado que en una venta internacional de bienes tangibles, aparece necesariamente un tercero involucrado que es la empresa de transporte encargada de transporta el bien desde los depósitos del vendedor hasta los depósitos del comprador.

Por la transferencia comercial y del pago/cobro de la mercadería, se han establecido formas e instrumentos de pago utilizados internacionalmente; por la transferencia de riesgos, se han establecido normas de utilización internacional que se las conoce como Incoterms.

Dependiendo también si el relacionamiento comercial es eventual o prolongado y repetido en el tiempo, las vinculaciones entre vendedores y compradores pueden estar regidas desde un punto integral por la conformación entre ambas partes de la firma de un convenio o contrato en lo que respecta a la relación comercial global, y los Incoterms tienen una utilización más específica en los embarques unitarios.

Como se mencionara anteriormente, cada relación comercial tiene particularidades, por lo cuál no existe una fórmula “única” que pueda regular la relación comercial entre ambas partes, pero sin dudas desde el punto de vista regulatoria de esta relación comercial tanto los contratos como los Incoterms son los aspectos fundamentales y esenciales que no pueden de modo alguno ser obviados por los operadores internacionales.

Un precio de comercio internacional no es sólo un objetivo al cual llegar para generar competitividad en otros mercados, hoy en día su determinación es por demás importante, más aún con la aparición en las últimas décadas de procesos de integración que fomentan el mayor nivel de intercambio entre sus miembros al eliminar por lo menos las barreras arancelarias al comercio intrazona y proteger con aranceles comunes el comercio extrazona.

La intervención indispensable y necesaria de un transporte internacional para generar el envío desde un punto a otro, desde el punto de embarque hasta el punto de desembarque, establece que este tercero involucrado no pertenezca de manera directa o indirecta a los reales formuladores de la operación comercial, es decir el vendedor y el comprador.

Además, el traslado de la mercadería objeto de comercialización incluye el transporte interno desde el depósito hasta el lugar de embarque para someterse a los controles aduaneros de salida, y una vez arribada al punto de desembarco, también debe incluirse el traslado final hasta el depósito del importador posteriormente al control aduanero de llegada.

Los Incoterms no son leyes sino normas de utilización internacional pero para ser aceptadas debe existir el consentimiento de las partes.

En todo este trayecto, se generan costos, riesgos y la emisión de la documentación necesaria para poder llevar a cabo tal cometido, donde se lleva a cabo, en algún punto, la transferencia de riesgos y comercial de la mercadería.

Evidentemente, es absolutamente necesario poder limitar claramente quién toma a cargo las responsabilidades mencionadas anteriormente para, de este modo, clarificar costos y compromisos respecto del proceso logístico internacional.

Por ello, es importante destacar y remarcar que en el intercambio internacional de bienes, existen alternativas referidas al alcance del precio y transferencia de riesgos y costos sobre la mercadería objeto de transferencia. En síntesis, podemos establecer objetivamente un análisis de los precios internacionales desde tres puntos de vista diferentes:

  • Comercial: es el precio al cual acuerdan comprador y vendedor comercializar una determinada cantidad de mercadería en un determinado momento (de venta o de entrega), de acuerdo con las condiciones de pago preestablecidas.
  • Logístico: el precio incluye determinados costos y riesgos que asume el exportador en la venta, y luego una vez realizada la transferencia el resto de los costos y riesgos los asume el comprador.
  • Aduanero: al margen de las cuestiones mencionadas anteriormente, cada país establece criterios de aplicación en normas aduaneras, que no pueden contrariar los preceptos de la OMC pero que en muchas ocasiones generan barreras no arancelarias que impiden o dificultan el ingreso de bienes importados al país de destino, y criterios de aplicación en valoración sobre los cuales se harán efectivos los aranceles y demás tributos a la importación para consumo.

Nótese que en el comercio internacional de servicios, los Incoterms aún no tienen incidencia.

El primer aspecto varía sustancialmente dependiendo del tipo de producto y la relación comercial entre las partes, por ejemplo, hoy el fenómeno “globalizador” ha establecido operaciones entre compañías internacionales del mismo grupo que obviamente tienen un nivel de precios absolutamente diferente si ese producto se negocia con empresas que no pertenecen al grupo, o bien los denominados “commodities”, cuyo nivel de precios depende más de condiciones de mercado que del libre albedrío y negociación entre las partes.

El segundo aspecto está “cubierto” por la aplicación de términos de venta internacionalmente aceptados como son los Incoterms.

El tercer aspecto está íntimamente ligado a la aplicación de bases uniformes de carácter internacional emanadas por OMC y que establecen criterios de aplicación para formalizar bases de imposición de impuestos y valor declarado en aduana tanto en la importación como en la exportación. No obstante, y tal lo mencionado líneas arriba, aparecen las políticas nacionales o regionales para facilitar o dificultar el ingreso de mercaderías importadas de acuerdo con el concepto de “origen” , no sólo por un aspecto arancelario, sino también por la aparición de cuotas, cupos u otras herramientas que son funcionales al país o región que las aplica.

Por lo tanto, y a modo de buscar una definición resumida y concreta, podemos afirmar que los Incoterms son reglas internacionales uniformes para la interpretación de los términos comerciales. Determinan el alcance de las cláusulas comerciales incluidas en un contrato de compra-venta internacional, solucionando de este modo los problemas derivados de las diversas interpretaciones que pueden darse según los países involucrados y reduciendo las incertidumbres derivadas de las múltiples legislaciones, usos y costumbres.

Estos términos son reconocidos como estándares internacionales por las autoridades aduaneras y las cortes en todos los países, y son supervisados y administrados por la Cámara de Comercio internacional en París.
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